Impacto psicológico del diagnóstico de infertilidad
Se denomina infertilidad a la incapacidad de concepción espontánea después de uno a dos años de intento de embarazo. Se estima que entre el 15 y 20% de las parejas sufre de infertilidad alguna vez en su vida.
Se han observado una seria de cambios en los estilos de vida que inciden en esto, como el retraso en el inicio de la búsqueda de hijos, el estrés, la contaminación y enfermedades de transmisión sexual.
Referente a las causas se ha determinado que un 40% de los problemas son femeninos, un 40% es masculino, y el 20% restante se debe a causas desconocidas o mixtas.
El diagnóstico de infertilidad y el tratamiento médico constituye una de las crisis más devastadoras que una pareja pueda enfrentar., y es una experiencia que la mayoría de las parejas consideran esta experiencia como estresante dado que es una situación impredecible, incontrolable y ambigua, y puede afectar a diferentes áreas personales como la social, económica, sexual y emocional.
La mayoría de parejas dan por supuesto que va a tener la opción de elegir si quiere tener un hijo, e incluso se habían adoptado medidas anticonceptivas antes de tomar la decisión de ser padres. Pero cuando ésta no es la realidad, aceptarlo puede ser complicado. La noticia provoca una gran desestructuración, es impactante, inesperado, parece que solo puede sucederles a los demás. Se abre un futuro incierto y surge mucha frustración.
La infertilidad es un acontecimiento inesperado que puede alterar el estado de salud física y psíquica de las personas que lo padecen. Según el listado de acontecimientos vitales (Holmes,1960) y (Witkin,1995), la esterilidad es considerada un acontecimiento muy estresante, con una puntuación de 87 sobre 100. Actualmente se considera que la sobrecarga de estrés que conlleva la infertilidad en personas en procesos de tratamiento de reproducción asistida es similar a los pacientes de cáncer.
Las dificultades iniciales de no conseguir el embarazo de forma natural y el diagnóstico de infertilidad, como hemos comentado, crean estrés y sufrimiento emocional, pero por otro lado, el propio tratamiento médico y sus vicisitudes es también fuente de estrés y en muchas ocasiones, de alteraciones emocionales. Hoy sabemos que aproximadamente entre el 25% y el 65% de los pacientes sometidos a tratamiento de reproducción asistida presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad, también síntomas de depresión, desesperanza, culpabilidad, baja autoestima, etc…
La pareja se afronta a la toma de decisiones que comportan los tratamientos, aparecen dudas y esperanzas sobre las opciones terapéuticas, miedo al fracaso, soledad y ocultamiento social del problema… todo ello entran a formar parte del bagaje emocional de la pareja.
Este proceso no lo viven igual todas las personas o parejas, dependen de su personalidad, de sus actitudes, de los factores de diagnóstico responsable de la infertilidad y otros factores como pueden ser económicos, laborales, familiares, educacionales, personales…
Por todo lo dicho, vemos que tanto el diagnostico de infertilidad como el transito por los tratamientos de reproducción asistida son fuente de estrés. También parece que la literatura científica reconoce el estrés como un factor que puede influir negativamente en algunas ocasiones en la capacidad de reproducción, especialmente en los casos de infertilidad de origen desconocido.
De ahí la conveniencia de que se realicen los tratamientos de reproducción asistida con apoyo psicológico ya sea de manera individual o grupal, a fin de poder adquirir técnicas y estrategias para afrontar el estrés que suponen el diagnóstico y los tratamientos de infertilidad, y cuidar tanto la parte física como psicológica y emocional de la persona.
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